Alergias respiratorias

Las reacciones alérgicas están causadas por sustancias (alergenos) a las que las personas alérgicas se han vuelto sensibles. Muchas estas personas pueden ser alérgicas a los alergenos que se encuentran en el ambiente general del aire (aeroalergenos), incluyendo:

Alergias respiratorias
  • El polen de los árboles y las hierbas
  • Ácaros del polvo
  • Moho
  • Mascotas, como gatos y perros

Mientras que éstos alergenos normalmente no producen anafilaxia, sí pueden causar síntomas muy molestos que pueden afectar gravemente la salud de una persona y su calidad de vida.

Las alergias más comunes debido a los aeroalergenos son:

Sin embargo, no todos los pacientes con estas condiciones, sufren los síntomas de una reacción alérgica. Por tanto, es importante hablar con un profesional de la salud para saber si es una alergia la que puede estar contribuyendo a estas condiciones.

¿Cuáles son los síntomas causados ​​por alérgenos respiratorios?

Los alergenos de interior afectan más comúnmente a la nariz, el pecho, la piel y los ojos:

  • Picazón y moqueo de la nariz. Congestión y estornudos.
  • Irritación de las vías respiratorias. Tos, opresión en el pecho, respiración sibilante, falta de aliento.
  • Picor, lagrimeo, inflamación de los dos ojos.
  • Picazón en la piel, erupciones, ronchas.
  • Fosas nasales congestionadas y dolor de cabeza.
  • Trastornos del sueño
  • Falta de concentración
  • Empeoramiento de los síntomas en interiores, en la cama o por la madrugada.
Alergias respiratorias

A diferencia de la fiebre del heno, que está causada por el polen, estos alérgenos pueden causar síntomas durante todo el año, aunque la gravedad de los síntomas puede variar de un día a otro y normalmente empeoran en invierno. Los síntomas pueden mejorar en el extranjero, en un lugar caliente o muy frío, pero seco.

¿Cuáles son las principales causas de las alergias respiratorias?

Los ácaros del polvo están presentes en todas las casas, causando reacciones alérgicas a un alto porcentaje de niños asmáticos. El calor y la humedad crea un ambiente ideal de cultivo de ácaros. No pueden sobrevivir en condiciones extremadamente secas o frías. Como la mayoría de las criaturas vivientes, los ácaros requieren calor, alimento y agua. Las camas proporcionan el ambiente idóneo, ya que en ellas encuentran un alto suministro de células de nuestra piel (su fuente de alimento), agua del sudor y el aliento espirado, y calor. También encuentran células de piel y otras proteínas con las que alimentarse en las alfombras, muebles tapizados, telas y juguetes de peluche.

Los alérgenos de animales son la segunda causa más frecuente de reacciones alérgicas. El alérgeno que desencadena las respuestas alérgicas a los animales se encuentra en la saliva, la piel y la orina. El tamaño de la partícula del alérgeno es muy pequeña y por lo tanto, se mueve fácilmente en el aire y sin querer, se respira. Este hecho causa síntomas respiratorios, lloriqueo en los ojos, estornudos e irritación de la piel.

La alergia a las esporas de moho es muy común. El moho es omnipresente tanto en interiores como en exteriores y está presente la mayor parte del año. Las esporas de moho también prefieren ambientes húmedos, más cálidos por lo se encuentran comúnmente en los baños, las cocinas, el sellado de la puerta del refrigerador, las cortinas de baño y sobre todo en las casas que tienen manchas de humedad y moho negro evidentes en los marcos de las ventanas.

Los síntomas de la alergia al moho pueden ser mejor en climas cálidos y secos y llegar a ser molestos en los días húmedos, nublados y brumosos.

Identificar el alérgeno causal

Las personas alérgicas rara vez piden diagnóstico sobre el alérgeno o consejos. Identificar el alergeno que causa la alergia puede ser un paso importante para conseguir controlar la alergia, pudiendo reducir la exposición a las sustancias que desencadenan los síntomas.

Es aconsejable pedirle al médico de cabecera acerca de una remisión a un especialista en alergias o alergólogo con el fin de conseguir un diagnóstico acertado. Tomando una historia detallada de la alergia, un examen y las pruebas de la alergia, el especialista podrá diagnosticar correctamente la enfermedad y planificar un tratamiento para gestionarla correctamente.